Capitulo 3.
Lily se
quedó a solas con los granjeros, mirándolos fijamente esperando que alguno de
ellos la llevara a su habitación de la que no pensaba salir a no ser que fuera
para comer, como había hecho los 4 años anteriores. De esto no sospechaban nada
sus padres, ellos creían que Lily sabía cuidar animales de granja, pero no era
cierto, jamás había tocado algo semejante, se limitaba a exterderle un cheque a
final de verano a la familia con la que se hospedaba a cambio de que le dijeran
a sus padres lo colaborativa y amable que se había mostrado durante todo el
verano, mientras que la verdad era que la mayor parte del tiempo había estado
en su habitación tocando y componiendo con su guitarra.
Finalmente
el hijo de los granjeros, Álex se adelantó y dijo:
-Vamos,
yo t acompañaré.
Y
comenzó a andar con Lily a sus espaldas. Al llegar a la puerta de la casa, Álex
la abrió y entraron a la cocina, a la izquierda estaban el fregadero y los
fogones y en el centro una mesa de madera para 6 comensales, a la derecha se
encontraban las escaleras que subían al primer piso, Álex comenzó a subir por
ellas y Lily lo siguió, llegaron a un repartidor con 3 puertas.
-La de
la derecha es la de mis padres, la del centro la de mi hermana Carla y la
última es la mía, tu dormitorio está arriba en el ático-. Explicó Álex,
apuntando con el dedo a cada una de las puertas con forme las iba nombrando.
-Ejem,
perdona pero ¿el ático no es para guardar trastos?-. preguntó Lily con tono de
incredulidad y frialdad del que tanto hacia uso.
-Sí,
normalmente sí, pero por aquí no tenemos muchos “trastos”, solo teníamos
algunos muebles viejos que hemos restaurado y hemos hecho una habitación.
-Am,
ya. Muebles restaurados, qué bonito. Espero tener un colchón en condiciones
porque no quiero que al terminar el verano mi espalda parezca un signo de
interrogación, no pago un masajista una vez al mes para nada-. Dijo Lily
mirando fijamente a Álex a los ojos, el cual la miraba incrédulo en el segundo
peldaño de la escalera.
-Eso
podrás comprobarlo tú misma cuando termines de subir éstas escaleras, solo hay
una puerta así que no tiene pérdida-. Dijo Álex molesto por el tono que esa
pija insolente usaba para dirigirse a toda su familia.- La comida es a las
14.30 y la cena a las 21.00, intenta no llegar tarde a ninguna de ellas.-
aclaró y se dispuso a bajar las
escaleras de vuelta a la cocina.
-Un
momento,-lo interrumpió Lily- ¿y qué hay del desayuno?
-El
gallo canta a las 7.00 y a las 7.30 ya tenemos que sacar a pastar a las cabras
y a las ovejas.
-Vale.
Ambos
se miraron durante unos segundos y luego Lily subió a su habitación y Álex bajó
a la cocina a ayudar a poner la mesa.
Al
entrar en su habitación Lily se sorprendió, era más grande de lo que esperaba y
no estaba tan mal decorada como había pensado, aunque los muebles y la pintura
no eran de su agrado la disposición de estos estaba bien. Tenía un armario
empotrado que ocupaba toda la pared a la izquierda de la puerta, allí podría
meter todos los zapatos que había llevado, aunque la ropa no cabría, ésta iría
en su perchero de aluminio y cada conjunto en su funda. También tenía un
tocador, en la esquina derecha, justo al lado de la ventana que estaba en la
pared contraria a la puerta donde se podría maquillar por la mañana y había
suficiente espacio para colocar sus utensilios. La cama era lo suficientemente
grande para una persona y a cada lado había una mesilla de noche con dos
lamparitas y dos cajones, a los pies de la cama había un baúl. La habitación
era muy luminosa pues tenía dos ventanas de ojo de buey. Pero lo mejor de todo
es que tenía su propio baño, aunque supuso que todas las habitaciones lo tenían
ya que no había visto ninguna puerta que indicara que hubiera un baño común.
Lily
puso el bolso encima del baúl, sacó el iPhone puso la alarma a las 14.15, lo
dejó sobre la mesilla, sacó su iPod, le dio al PLAY y comenzó a colocar sus
cosas. Al parecer todo había llegado en buen estado.

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