jueves, 16 de agosto de 2012

Novela. Estrelladas noches de verano.


Capitulo 3.

Lily se quedó a solas con los granjeros, mirándolos fijamente esperando que alguno de ellos la llevara a su habitación de la que no pensaba salir a no ser que fuera para comer, como había hecho los 4 años anteriores. De esto no sospechaban nada sus padres, ellos creían que Lily sabía cuidar animales de granja, pero no era cierto, jamás había tocado algo semejante, se limitaba a exterderle un cheque a final de verano a la familia con la que se hospedaba a cambio de que le dijeran a sus padres lo colaborativa y amable que se había mostrado durante todo el verano, mientras que la verdad era que la mayor parte del tiempo había estado en su habitación tocando y componiendo con su guitarra.
Finalmente el hijo de los granjeros, Álex se adelantó y dijo:
-Vamos, yo t acompañaré.
Y comenzó a andar con Lily a sus espaldas. Al llegar a la puerta de la casa, Álex la abrió y entraron a la cocina, a la izquierda estaban el fregadero y los fogones y en el centro una mesa de madera para 6 comensales, a la derecha se encontraban las escaleras que subían al primer piso, Álex comenzó a subir por ellas y Lily lo siguió, llegaron a un repartidor con 3 puertas.
-La de la derecha es la de mis padres, la del centro la de mi hermana Carla y la última es la mía, tu dormitorio está arriba en el ático-. Explicó Álex, apuntando con el dedo a cada una de las puertas con forme las iba nombrando.
-Ejem, perdona pero ¿el ático no es para guardar trastos?-. preguntó Lily con tono de incredulidad y frialdad del que tanto hacia uso.
-Sí, normalmente sí, pero por aquí no tenemos muchos “trastos”, solo teníamos algunos muebles viejos que hemos restaurado y hemos hecho una habitación.
-Am, ya. Muebles restaurados, qué bonito. Espero tener un colchón en condiciones porque no quiero que al terminar el verano mi espalda parezca un signo de interrogación, no pago un masajista una vez al mes para nada-. Dijo Lily mirando fijamente a Álex a los ojos, el cual la miraba incrédulo en el segundo peldaño de la escalera.
-Eso podrás comprobarlo tú misma cuando termines de subir éstas escaleras, solo hay una puerta así que no tiene pérdida-. Dijo Álex molesto por el tono que esa pija insolente usaba para dirigirse a toda su familia.- La comida es a las 14.30 y la cena a las 21.00, intenta no llegar tarde a ninguna de ellas.- aclaró  y se dispuso a bajar las escaleras de vuelta a la cocina.
-Un momento,-lo interrumpió Lily- ¿y qué hay del desayuno?
-El gallo canta a las 7.00 y a las 7.30 ya tenemos que sacar a pastar a las cabras y a las ovejas.
-Vale.
Ambos se miraron durante unos segundos y luego Lily subió a su habitación y Álex bajó a la cocina a ayudar a poner la mesa.
Al entrar en su habitación Lily se sorprendió, era más grande de lo que esperaba y no estaba tan mal decorada como había pensado, aunque los muebles y la pintura no eran de su agrado la disposición de estos estaba bien. Tenía un armario empotrado que ocupaba toda la pared a la izquierda de la puerta, allí podría meter todos los zapatos que había llevado, aunque la ropa no cabría, ésta iría en su perchero de aluminio y cada conjunto en su funda. También tenía un tocador, en la esquina derecha, justo al lado de la ventana que estaba en la pared contraria a la puerta donde se podría maquillar por la mañana y había suficiente espacio para colocar sus utensilios. La cama era lo suficientemente grande para una persona y a cada lado había una mesilla de noche con dos lamparitas y dos cajones, a los pies de la cama había un baúl. La habitación era muy luminosa pues tenía dos ventanas de ojo de buey. Pero lo mejor de todo es que tenía su propio baño, aunque supuso que todas las habitaciones lo tenían ya que no había visto ninguna puerta que indicara que hubiera un baño común.
Lily puso el bolso encima del baúl, sacó el iPhone puso la alarma a las 14.15, lo dejó sobre la mesilla, sacó su iPod, le dio al PLAY y comenzó a colocar sus cosas. Al parecer todo había llegado en buen estado.

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