Capítulo 7
Al terminar de comer, Lily subió a su habitación, su puso su ropa de estar por casa y se acostó un rato en la cama.A las 17:30 se despertó, se levantó y vistió. Al terminar se miró las manos.
-*Dios mio vaya uñas, se me han estropeado por culpa de esa estúpida cabrera. Lavar platos, por favor, se nota que no sabe ni lo que es una manicura*.
Se acercó al tocador, cogió su bolsa con los utensilios dde manicura y sacó los que necesitaba. Justo cuando cogió el quitacutículas llamaron a la puerta.
-*¡DIOS MIO PERO ES QUÉ NO ME VAN A DEJAR EN PAZ*- pensó Lily- ¿Quien es? - preguntó.
- Álex.
-*¿Álex?¿Qué quiere?* ¡Adelante!
- Hola - dijo Álex
Dios mio estaba preciosa en aquel vestido rojo, Álex no podía parar de mirarla. había una marca de la sábana en el lado izquierdo de su cara lo que la hacía parecer muy natural.
Lily se levantó, dejó el tacutículas y dijo:
-¿Qué quieres?
- Que vengas conmigo -respondió Álex.
-¡JÁ! ¿contigo?, ¿a dónde?
- Confía en mi.- no sabía que decir estaba muy nervioso.
- Yo no confío en nadie y menos en tí, que no te conozco de nada.
- Ven conmigo y me conocerás.
- Yo no quiero conocerte.
- Quieres no hacerte la dura y venir conmigo. Te prometo que lo pasarás bien.
- No puedo ir. Tu madre me ha obligado a fregar los platos y se me ha estropeado la manicura. Iba a arreglarla cuando viniste a interrumpir.- Lily no pensaba irse con él.
- Eso lo puedes hacer mañana -dijo Álex- Pero cambiate de zapatos. Ponte algo plano.
Lily se miró los pies, llevaba sus zapatos beige de Valentino que iban perfectos con el vestido de Alexander McQueen, no se podía cambiar.
-¿Que me cambie de zapatos?¿Algo plano? No tengo zapatos planos- dijo Lily.
- Esos de ahí son planos.
Lily siguió la mirada de Álex y vió que se refería a su ballerinas de Yves Saint Lauren.
- Esos son mis zapatos de estar por casa.
- Da igual no te va a ver nadie.
- No iré a menos que me digas dónde vamos.
- A un sitio pero no te diré donde porque es mejor que lo veas antes de saberlo.
Lily empezaba a intrigarse. No creía que por allí hubiera ningún sitio a donde ir pero Álex sabía mejor que ella donde estaban. Así que se bajó de sus tacones, se puso las ballerinas, fue al armario, sacó su bolso de Valentino y sus gafas de sol de Dolce&Gabbana.
- Bien, vámonos -dijo Álex.

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