Capítulo 13.
Daban las cinco menos cuarto en el iPhone de Lily
mientras ella esperaba tocando la guitarra.
Se había puesto su bikini de Marc Jacoobs y un conjunto
de Zara de pantalón corto y camiseta.
Toc, toc, toc, Lily dejó de tocar y abrió la puerta.
-Hola- saludó Álex.
-Hola- saludó ella con una fulminante sonrisa.
-¿Estas lista? – preguntó él.
-Em, tengo un problemilla.
-¿Qué pasa? – preguntó Álex frunciendo el ceño.
- No tengo toalla.
Álex levantó la mochila
que llevaba en la mano, indicando que llevaba toalla para los dos.
-Vamos pues – dijo Lily.
Álex la dejó pasar delante y al salir de la casa la cogió
de la mano.
Entre sonrisas, miradas, besos y abrazos, llegaron al
rio.
A los ojos de Lily era un paraje de cuento; la hierba, de
un verde luminoso y vivo, recubría el suelo, las piedras de ambos lados del rio
relucían a causa del había que las bañaba, agua cristalina que dejaba ver todos
los secretos de este. En el cielo lucía un espléndido sol pero la zona donde
Álex había extendido las toallas estaba resguardado de los rayos del mismo
gracias a las copas de los altos y espersos árboles que hacían que toda la
escena resultara muy íntima y acogedora.
Álex se acercó a Lily y la besó despacio mientras metía
su mano por debajo de su camiseta y la subía lentamente hacia arriba hasta que
parando un segundo de besarla se la quitó. Empezó entonces a darle pequeños besos por el cuello y luego
volvió a subir hasta su oído.
-Al agua pato – le susurró al oído.
-¡Ah! – gritó Lily cuando Álex la cogío en brazos y la
llevó hasta la orilla del rio - ¡No, Álex, bájame! ¿Qué está helada! ¡No!
Álex reia y bajó a Lily al suelo.
-¿Nos metemos juntos? – le preguntó.
- Está muy fría. – respondió Lily.
-Como quieras – dijo quitándose la camiseta, lo que hizo
que Lily pasara de mirarle a los ojos a mirarle los abdominales.
Una vez dentro del rio Álex le dijo a Lily.
-Esos pantalones están mejor dentro de la mochila y tú
estás mejor aquí conmigo.
Lily se quitó los shorts y los tiró a las toallas.
-Te he dicho que está muy fría.
-Ya estoy yo aquí para calentarte – dijo tendiéndole la
mano para ayudarla a meterse en el rio. Ella la acepto y se metió hasta la
cintura, cuando exclamó.
-¡Dios mio Álex, está más que helada!
-Venga y no seas quejica.
Cuando estuvo del todo dentro, Álex la abrazó para
intentar evitar que temblara.
Después de diez minutos jugueteando en el rio, Álex vio
conveniente salir.
-Será mejor qe salgamos, tienes los labios azules del
frio.
Lily no rechistó.
Álex salió primero y cogió una toalla, luego ayudó a
salir a Lily, la envolvió en la toalla y la abrazó para calentarla.
-Vamos a la toalla –dijo Lily.
Ambos se tumbaron en la toalla y empezaron a besarse. Al
principio era un beso normal pero se fue volviendo más apasionado poco a poco.
Lily se quitó la toalla y empujó a Álex para ponerse
encima de él. Álex rodeó a Lily con sus brazos para luego desabrochar el nudo
del sujetador del bikini. Se incorporó hasta quedar sentado con Lily encima. Al
estar sentada el sujedor callo dejando al descubierto su pecho.

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