domingo, 19 de agosto de 2012

Novela. Estrelladas noches de verano.



Capítulo 4.


Cuando sonó la alarma que avisaba de la comida, Lily ya había terminado de colocar todos sus zapatos y había encontrado  un sitio perfecto donde poner el perchero y que este quedara bien, aprovecharía la tarde para colocar la ropa en este y poner el maquillaje en el tocador y las cosas de baño en el aseo.
Se quitó el vestido y las pulseras de Chanel y los tacones de Jimmy Choo para ponerse unas ballerinas de Yves Saint Lauren, unos pantalones cortos negros y una camisa blanca de Zara, se arregló el pelo y se puso su diadema negra y bajó a la cocina.
Al bajar cio que Carla y Álex estaban poniendo la mesa mientras reían contándole a su madre una anécdota que les había pasado esa misma mañana con una de las ovejas; Isabel mientras atendía los fogones; Raimundo entraba en aquel momento por la puerta preguntando qué había para comer, a lo que su mujer respondió:
-Fabes, huevos con patatas y ensalada.
-*Genial, hoy me moriré de hambre* - pensó Lily.
-Hola Lily - Saludó Carla
-Hola - contestó Lily.
-¿Alguna vez has comido Fabes Lily? - preguntó Isabel.
-No, nunca como platos calientes a excepción de la sopa si puedo evitarlos, y también evito comer alimentos que puedan provocar colesterol, como los huevos. Prefiero comidas ligeras.
-Am, bueno en esta casa no somos de preparar platos personalizados, se como lo que haya ese día, pero por supuesto puedes elegir no comer, aunque preferiría que eso me lo dijeras antes de que prepare la comida y así me ahorro un plato – dijo Isabel
- Probaré la Fabes pero no comeré ni huevos ni patatas aunque sí tomaré ensalda y a ser posible una pieza de fruta – aclaró Lily.
Isabel asintió y Lily se sentó en una de las sillas. Cinco minutos más tarde Isabel puso una olla humeante encima de la mesa y comenzó a servir los platos. Lily apenas habló en toda la comida, solo lo hizo para afirmar que le habían gustado las Fabes y que de fruta quería sandía, por lo demás era como si no hubiera estado allí, estuvo escuchando la conversación de la familia pero como esta iba de cosas de campo no tenía nada que decir al respecto. Al terminar de comer subió a su habitación, se puso la música y continuó colocando sus cosas.
Eran poco más de las 18.30 cuando terminó con todo, apagó el iPod, cogió su guitarra, se sentó en el baúl y comenzó a tocar.
   You take a deep breath and you walk through the door
Is the morning of your very first day […] ‘cause when
you’re fifteen and somebody tells you they love you
you’re gonna believe ‘em, and when you’re fifteen
feeling like there’s nothing to figure out, well,
count to ten, take it in, this is life, before you know
who you’re gonna be at fifteen […] la la la la la la la
you’re very first day, you take a deep breath girl,
   take a deep breath as you walk through the doors.
Al terminar la canción llamaron a la puerta, ¿quién sería?, ¿y qué quería? No pensaba bajar a hacer anda que implicara mancharse o sudar.
-Adelante – dijo Lily
-Hola – era Carla – te he oído tocar desde la cocina, cantas muy bien, a mí también me gusta Taylor Swift, es genial. – dijo sonriendo.
-*¿Qué pretende alagando mi manera de tocar y cantar, qué le regale un vestido? Pues va lista, acabaría usándolo para recoger leña o algo parecido*. – pensó Lily – Bueno, ¿qué quieres? Porque supongo que no habrás subido todas esas odiosas escaleras para algo más que felicitarme, ¿no? Si es así ya te puedes ir yendo por donde has venido poruqe no te pensó dar las gracias por el cumplido.
La cara de Carla cambió de sonriente a decepcionada, ¿por qué la reprendía con esas palabras? Solo quería ser su amiga.
-* ¡Ésta tía es imbécil! ¡Pero qué se cree, ¿qué porque tenga muchísimo más dinero que nosotros puede tratarnos así?! – pensó Carla indignada – No, no era mi intención molestarte. Mamá quiere saber si vas a cenar.
-Sí, cenaré fruta a ser posible y un yogurt.
-Vale. Oye, dijo cuando ya iba a salir por la puerta - ¿por qué eras tan repelente? – no podía más tenía que decirle lo que pensaba a esa estirada – Desde que has llegado todos hemos sido amables contigo y tu no has hecho más que despreciarnos. Por si no lo sabes, nosotros no tenemos la culpa de que te hayan traido aquí. ¿Qué pasa, qué no te gusta la gente con menos dinero que tú? Pues lo siento por ti pero en esta casa nos ganamos el pan lo mejor que sabemos y que podemos y si no te gusta coge tu magnífico móvil y llama a tu magnífico chófer y que te lleve de vuelta a tu magnífico mundo. – y dicho esto se dio media vuelta, cerro la puerta de un portazo y se fue.
Lily sorprendida, bajo la mirada a su guitarra y siguió tocando.
   I’m no super-man, I can't take your hand and fly you
anywhere you want to go yeah [...] cause I
I can be everything you need if you're the one for me


   like gravity I'll be unstoppable [...] I’ll be the hero [...].
Siguió tocando y tocando hasta que miró el reloj y vio que eran las nueve menos diez, entonces dejó la guitarra sobre la cama y bajó a cenar. De nuevo toda la familia estaba reunida charlando y riendo, cuando Lily apareció por la escalera todos la miraron y luego siguieron con su charla. Lily miró a la mesa y vio que su plato ya estaba servido, era un plato hondo con 2 ciruelas, una manzana, un plátano y un melocotón, a su lado había un vaso de agua y un yogurt con una cucharilla encima. Como había hecho al mediodía, se sentó, esperó a que todos estuvieran en su sitio y comenzó a comerse las ciruelas; cuando estaba pelando la manzana, Isabel preguntó:
-Bueno Lily, ¿de qué te quieres encargar mañana? Aquí no hay tiempo para aburrirse, la tarea más fácil es ayudarme a mí en la cocina pero si quieres te puedes ir con Álex y Carla a cuidar de las cabras y las ovejas.
-Verá, señora, me parece que va a ser necesario que le explique la situación: no tengo la mejor intención de hacer nada que implique mancharme o sudar, es más, no creo que salga de mi cuarto más de lo estrictamente necesario.
-Aquí… - comenzó a decir Raimundo.
-Permítame terminar y luego añade lo que usted quiera – lo interrumpió Lily – seguramente cuando mi padre contactó con ustedes les dijera que quería traerme aquí para que me despejara de la ciudad, ¿verdad? – el matrimonio asintió – bien, pues en realidad lo hace para poder irse con mi madre de vacaciones a Hawaii donde conocen gente con dinero que quieran invertir en nuestras empresas o que requieran de sus servicios, ya van con este 5 años así que no es la primera granja en la que estoy y he aprendido que en todas hay algo que arreglar pero es demasiado caro como para hacerlo, así que hagamos una cosa, ustedes me dicen qué es lo que tienen que arreglar y yo al final del verano les firmo un cheque con la cantidad que necesiten para hacerlo y un pico más para que se den un capricho, a cambio ustedes ni nombran que tengo que salir ahí a pringarme de barro o similar y como a mi padre le da igual si yo aprendo o no a cuidar cabras le dicen que me he portado a las mil maravillas, ¿qué les parece? – terminó de explicar Lily.
Álex la miraba perplejo desde el otro lado de la mesa, no podía creer que detrás de alguien con ese pelo ondulado del color de la lava de un volcán, esos ojos color chocolate y esas mejillas sonrosadas hubiera una persona tan materialista, borde y superficial; y como no podía creerlo no lo creyó.

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