domingo, 11 de noviembre de 2012

Novela. Estrelladas noches de verano.


Capítulo 12.
Cuando a las 7.30 am Lily apareció en la cocina con su vestido de Dior y sus zapatos de Gucci todos la miraron estrañados preguntándose qué hacia allí.
Álex que antes de que Lily hiciera su aparición antenía una animada charla con su madre salió atropelladamente de la cocina sin terminar su tostada.
-¡Álex! – exclamó su madre que se había quedado con la palabra en la boca - ¿Pero qué mosca le ha picado? – Carla dirigió una mirada furtiva a Lily y contestó:
- Nada mamá, déjalo.
Lily se sentó, se sirvió un vaso de zumo y un par de tostadas. Mientras comía no dejaba de mirar hacia la puerta esperando el regreso de Álex.
Cuando terminó de desayunar carca de las 8.00 am le preguntó a Isabel en qué podía ayudar.
-Hoy es viernes así que toca limpieza general. Se empieza por arriba y se termina aquí. Así que acercate a aquel armario y coge limpiacritales, una valleta, un plumero y su lo ves necesario nos guantes. – explicó  Isabel – Empieza por tu habitación. Cuando termines de quitar el polvo y limpiar los cristales bajas por los productos de baño, la escoba, el recogedor y la fregona y terminas de arreglarlo.
-Sí, señora. – contestó Lily.
-Lily – la llamó Isabel antes de que hubiera llegado al armario – deja de llamarme señora, me hace sentir mayor.
-De acuerdo señora. ¡Perdón! – se disculpó al ver como las cejas de Isabel se levantaban peligrosamente. - ¿Cómo la llamo entonces? – preguntó.
-Pues por mi nombre, Isabel. – respondió – Y tampoco me trates de usted que no es necesario.
-Vale. – dijo Lily con una sonrisa, la primera delante de Isabel.
Al cabo de una hora Lily terminaba de fregar el suelo del baño. Exhaló un profundo suspiro y se apoyo en el palo de la fregona cuando hubo terminado acabado la tarea. Entonces recogió los productos de limpieza y se dispuso a bajar a la cocina.
Al llegar al rellano del primer piso se encontró con Álex que se dirigía a su habitación.
-Hola – saludó Lily.
Álex le lanzó una mirada tímida y dijo.
-Hola – y dicho esto entró en su habitación.
Lily siguió bajando las escaleras y escuchó a Carla intentando convencer a su madre para dejarla ir a una fiesta.
-Mamá, todos los de mi clase van a ir. – lloriqueaba.
-Ya fuiste a la cena de fin de curso Carla, no se porque haceis otra.
-Porque vienen llos franceses que vinieron de intercambio el año pasado. Por favor mamá dejame ir.
-He dicho que no.
Carla se cansó se discutir y salió de la cocina llorando.
-¿Ya has terinado de arreglar tu cuarto? – le preguntó Isabel a Lily.
-Sí.
-Bien. Puedes seguir por el salón.
Lily volvió a coger el plumero y el limpiacristales y entró en el salón.
-¿De qué cena hablaba Carla? – preguntó Lily a Isabel.
-Hace un año hicieron en su instituto un intercambio con Francia y sus amigas acojieron a algunos alumnos de allí. Por lo visto este año vienen a visitarlas y como fueron buenos amigos han decidido hacer una cena para verse. – explicó Isabel.
-¿Y por qué no la dejas ir?
-Porque ella no se fue de intercambio y nadie vino aquí, así que en mi opinión no pinta nada en ese encuentro.
-Que no viniera nadie aquí no significa que no se hiciera buena amiga de los que vinieron.
-Sí pero de todas formas son las que los acojieron las que tienen que estar con ellos, no mi hija.
-No te voy a contradecir pero los franceses hicieron más amigos aparte de sus familias y querrán verlos, sobretodo si van a estar aquí poco tiempo.
Isabel pensaba contestar a Lily pero Álex bajó en ese momento a la cocina.
-Mamá, ¿se puede saber por qué tengo a Carla llorando desconsolada en mi cama?
-Le he dicho que no puede ir a la cena esa que han organizado sus compañeros de clase. Por lo visto vienen unos franceses.
-¿Los del intercambio del año pasado?
-Sí.
-Ah. Deberías dejarla ir. Está muy ilusionada.
-Ya fue a la de fin de curso.
-No es lo mismo mamá. Vienen sus amigos a los que no ha visto en un año.
Isabel, harta, bufó.
-Está bien. Voy a hablar con tu padre. – concluyó Isabel y salió de la cocina.
Álex sonrió satisfecho y se dispuso a subir a su habitación de nuevo.
-Álex – dijo Lily.
Álex se giró pero no miró a Lily.
-¿Podemos hablar? – preguntó Lily.
-¿De qué?
-De lo que pasó ayer.
-No creo que haya nada de que hablar. Quedó todo muy claro.
-Pues yo discrepo.
-Vale – dijo Álex y volvió a darse la vuelta para subir a su habitación.
-¡Alejandro Orcera! ¡Vuelve aquí! – gritó Lily.
Álex asombrado se dio la vuelta y la miró.
-¿Qué me quieres decir? – preguntó acercándose a Lily. – Ayer te besé y tu te apartaste. No creo que haya nada que aclarar. ¿Quieres que te explique por qué te besé? Porque me gustas, mucho, desde que bajaste del coche hace una semana y cada día me gustas más. Te besé porque me apetecía, porque no aguantaba más sin hacerlo y porque lo necesitaba.
Lily estaba allí plantada, delante de Álex, mirándole a los ojos, esos preciosos ojos azules y no sabía que decir. Las palabras de Álex la habían emocionado. No sabía qué decir pero sí qué hacer. Cogió a Álex por el cuello y lo besó. Apasionadamente como si nunca más fuera a tener sus labios junto a los suyos.
Álex pasó su brazo alrededor de la cintura de Lily y la atrajo todo lo que pudo a él. Después la cogió en brazos y ella enredó las piernas en su cuerpo. Sin dejar de besarla la subió encima de la encimera y llevó sus besos hacía su cuello haciendo que Lily exhalara un suspiro de placer.
Álex se separó de Lily, juntó su frente con la de ella y la miró a los ojos.
-¿Qué pasa? – preguntó Lily jadeante.
-Nada – contestó Álex volviendo a besarla.
Lily rodeó el cuello de Álex con ambos brazos y con las piernas lo atrajo hacia sí, lo que hizo que su erección se presionara sobre la pelvis de Lily. Esta rió pero no hizo ningún comentario.
        Ay, ay, ay, let it rain over me […]
       I’m rising so high out of  my mind
        Let it rain over me […]
Sonó el móvil de Lily. Álex y ella se separaron.
-Dime que no lo tienes que coger – dijo Álex.
-Hum, lo siento, es el tono de llamada de mi amiga Amy. Tengo que cogerlo sin remedio – contestó Lily.
-No es justo – dijo Álex apartándose de Lily para que pudiera ir a la mesa a coger su iPhone.
-Amy eres la amiga mas oportuna del mundo – dijo Lily al descolgar el teléfono.
-¿Te pillo en mal momento? ¿Qué hacías guarrilla? ¡Cuenta, cuenta! – dijo Amy.
-Am, te llamo en un par de minutos ¿vale?.
-Odio cuando te pones intrigante. Ok, pero ¡llámame eh!
-Que si. Un beso.
Lily cortó el móvil y se acercó a Álex que estaba apoyado en la encimera.
-Tengo que subir a hablar con mi amiga.
-Yo debería ir a consolar a mi hermana.
Se volvieron a besar. Álex pasó su lengua por los dientes de Lily y esta separándolos un poco se la mordío suavemente haciendo que Álex sonriera.
-Será mejor que paremos. – dijo.
-Sí, tenemos cosas que hacer.
-¿Nos vemos esta tarde? - preguntó Álex.
-Vale.
-Te llevaré a un sitio especial.
-¿ A donde? – preguntó Lily intregada – No te vayas, vuelve aquí – dijo cojiendo a Álex de la mano para que no subiera las escaleras y tirando de él.
-Es sorpresa. Pero ponte ropa de baño – le dio un pico. – Te espero a las cinco. – y se fue.
Sonriendo como una boba, Lily volvió al salón para terminar de limpiarlo.

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