domingo, 11 de noviembre de 2012

Novela. Estrelladas noches de verano.


Capítulo 14
Con la cabeza apoyada en el pecho de Álex, Lily no podía parar de sonreír. Esa tarde sin duda había sido la mejor de su vida. Rememoraba como sus cuerpos se había unido por primera vez, como la poco brisa que soplaba acariciaba sus cuerpos y como ambos se habían mirado a los ojos, llegando juntos al clímax, y diciéndose sólo con la mirada cuanto se amaban.
Mirando hacia el cielo azul a través de las tupidas copas de los árboles Álex acariciaba la naranja cabellera de Lily, que empezaba a hacerle cariñosas cosquillas por el brazo. Pensaba que ningún hombre en el mundo sería más feliz que él en aquel momento. Hacía apenas unos minutos había tenido entre sus brazos a la mujer que más había deseado en toda su vida. Lejos quedaban ya las tardes furtivas con niñatas emo de 15 años que sólo querían pasar el rato.
-¿Qué tal? – le preguntó a Lily.
-Mejor que en el mismo cielo – respondió ésta. – Supongo que tu no podrás decir lo mismo, esta no es mi especialidad precisamente.
-Pues supones mal. Ha sido estupendo.
-¿De verdad?
-¿Y por qué iba a mentirte?
-No sé.
-Lily yo nunca te mentiría porque eso te haría daño y lo último que yo quiero es que sufras – Álex enderezó un poco la cabeza y beso la de Lily.
-¿Te he dicho ya que te quiero?
-Creo que sí, pero no me importa oírlo unas cuantas veces más.
-Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, ¡te quiero! – dijo Lily repetidas veces acompañando cada una de ellas con un pequeño besos en los labios.
Volvieron a quedarse en silencio, disfrutando del sonido que producía el agua del rio y de la compañía del otro. Y así pasaron las horas hasta que el sol empezó a desaparecer entre las montañas.
-*Supongo que esto es el amor – pensaba Lily – estar al lado de la persona a la que amas, que el silencio no sea incómodo y que las horas pasen volando sin que te des cuenta*.
-Lily será mejor que nos vistamos y nos vayamos a casa.
-Vale.
Se vistieron y Álex metió las cosas en la mochila, cogió a Lily de la mano y se encaminaron hacia la granja.
Una vez allí ambos subieron al cuarto de Lily.
-¿Te vas a duchar conmigo o qué? – dijo Lily.
-No sé, ¿puedo?
-¡Por supuesto que no! Esta tu madre abajo, ¿quieres que se entere?
-Vamos, no va a subir están viendo la tele. – dijo besándola y empujando hacia el baño mientras le quitaba la camiseta.
- He dicho que no. Nos vemos en la cena. – dijo Lily empujando a Álex y cerrando la puerta del baño.
-Está bien, nos vemos en la cena. – dijo Álex apoyando la cabeza en la puerta. – ¿No me vas a dar un beso de despedida.?
Lily salió del baño, dirigió a Álex a la puerta por medio de besos y lo mandó a su cuarto sin camiseta. Tras cerrar la puerta de su habitación, arrugó la camiseta entre sus manos y se la llevó a la nariz.

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