domingo, 11 de noviembre de 2012

Novela. Estrelladas noches de verano.

Capítulo 15
A la mañana siguiente no fue el gallo el que despertó a Lily sino Álex que había entrado furtivamente en su habitación, se había metido silenciosamente en su cama y le había empezado a dar besitos por el brazo hasta que ella abrió un ojo, lo miró y le dedicó una sonrisa.
-¿Qué haces aquí? – le preguntó.
-Despertarte – respondió - ¿Por qué no vienes el lunes con Carla y conmigo a cuidar del ganado?
-No.
-¿Por qué?
-No me gusta el campo ya lo sabes.
-Pues no es eso lo que me pareció ayer – dijo en el oído de Lily, esta se ruborizó.
-No es lo mismo pasar una tarde contigo en la orilla del rio que ordeñar cabras y esquilar ovejas, lo segundo es sucio y huele mal.
Álex rió a carcajadas.
-¡Shh! Que te va oir tu madre.
-Ésta en la cocina. Le diré lo nuestro hoy, ¿te parece bien?.
-Sí, de todas formas se dará cuenta. Pero no se lo digas conmigo delante, no quiero sentirme observada o criticada.
-Vale. Entonces ¿cuándo vas a venir con nosotros al campo?
-¿Por qué tanto interés?
-Porque quiero estar contigo cada minuto del día – la besó.
 -Eres un adulador.
-Lo sé pero ¿a qué te encanta?
-Sí – dijo subiéndose sobre él y besándole - ¿Bajamos a desayunar?
-Sí.
Después de desayunar Lily subió a su habitación y se arregló, le pareció que para lo que tenía planeado ese día lo mejor era su vestido rojo de Marc Jacobs con sus tacones de Burberry negros.
Cuando por fin se miró al espejo y se vio magnífica ordenó su perchero y su zapatero para tenerlo todo apunto, era imperativo que su plan saliera según había planeado.
-¡ÁLEX! – oye gritar a Isabel desde la cocina.
-¿Qué mamá? – preguntó asomándose a la puerta de su habitación.
-¡Baja!
Lily oyó como bajaba presuroso las escaleras. Aprovechando la ausencia de Álex de su habitación, salió de su habitación y llamó a la puerta de Carla.
   He woke up from dreaming and put on his shoes
Started making his way past two in the morning
He hasn't been sober for days [...] Forgive me, I'm trying to find
My calling, I'm calling at night
   I don't mean to be a bother, but have you seen this girl? [...]
La música sonaba tan alta que Carla no oia los golpes en la puerta. Después de llamar un par de veces más, Lily se cansó de esperar y decidió entrar.
Carla estaba cantando en la ducha así que Lily se sentó en la cama y esperó a que saliera.
-¡Ah! ¡¿Qué haces aquí?! – dijo Carla enrollándose en la toalla.
-Esperarte.
-¿Para qué? – dijo despectivamente.
-Quería pedirte disculpas –. Carla la miro confusa – Se que no me porté bien contigo cuando llegué. Intentaste ser amable conmigo e incluso ser mi amiga, que me sintiera agusto aquí y yo no lo supe apreciar. Lo siento. No me gusta conocer gente nueva, básicamente porque normalmente solo se acercan a mí por interés, pero he comprendido que vosotros no sois así y siento haberte tratado como lo hice.
-Esto sí que es una sorpresa. La Reina de Hielo se derrite – dijo sarcásticamente.
-Bueno comprendo que te cueste perdonarme, ya suponía que no sería fácil.
-Fuiste una imbécil, de eso no cabe duda, pero si has venido hasta aquí para pedirme perdón por tu comportamiento, no puedo negártelo. – dijo sonriendo. Lily pletórica se la devolvió.
-Gracias – le dijo.
-No hay porque darlas. Así que ¿tú y mi hermano salís no?
-Em, sí. No sabía que te lo había contado ya.
-Lily estás en una granja donde viven cinco personas y mi hermano es humano y tiene que desahogarse; no lo va a hacer con las cabras. A mi me lo cuenta todo.
-Ya. Bueno supongo que debí imaginármelo.
-Lily yo no quiero dudar de tus sentimientos hacia el ni mucho menos – dijo poniéndose seria – pero mi hermano es la persona más importante en mi vida, siempre ha estado conmigo, apoyándome y ayudándome, así que ni se te ocurra hacerle daño.
-Carla yo quiero a tu hermano más de lo que jamás creí poder querer a nadie. Nunca se me ocurriría hacerle daño.
-Te creo, pero algunas veces la gente hace daño sin querer. Bueno cambiemos de tema, ¿has venido solo a pedirme perdón o querías algo más?
-Sí. El otro día comentaste que tenías una cena en la ciudad, ¿me equivoco?
-No. Vienen unos amigos de Francia que vinieron de intercambio el año pasado.
-¿Cuándo es?
- En dos semanas.
- Y ¿ya tienes que ponerte?
-No, pensaba ir de compras la semana que viene o en la misma semana que la cena, como es el viernes.
- ¿Y si no tuvieras que ir de comprar?
-¿Cómo? No lo pillo. Tengo que ir, no tengo ningún vestido apropiado.
-Tú no, pero yo seguro. ¿Alguna vez has vestido de Alta Costura?
-Espera, espera, ¿me estás ofreciendo uno de tus vestidos?
-No, te estoy proponiendo un trueque.
-¿Qué trueque?
-Tu hermano quiere que vaya con vosotros al campo con las cabras y las ovejas, no sé por qué pero le hace ilusión que vaya, pero no tengo ropa adecuada para eso, así que ¿qué te parece si tú me prestas un conjunto para faenar y yo te visto para la noche especial?
-Me parece que no lo has pensado bien. Tu ropa da miedo hasta tocarla por miedo a que se rasgue, manche o rompa y la mía da miedo tocarla porque huele y está sucia, además de que hasta un cinturón tuyo cuesta más que todo mi armario.
-Y eso que más da. Existe una cosa que se llama lavadora y tranquila que porque la ropa sea cara no significa que se rompa nada más tocarla.
-¿De verdad quieres hacerlo?
-Sí.
-Pues entonces no me niego más, ¿qué vestido me vas a dejar?
-El que tú quieras, vamos a mi cuarto y lo elegimos, tienes que ir perfecta. Coge tu ropa interior y vamos.
Carla obedeció y salieron juntas de la habitación. Justo en ese momento Álex se disponía a entrar en su habitación y al verlas reírse no pudo evitar decir:
-Si no lo veo no lo creo. Vosotras dos riendo y juntas, que alguien me pellizque porque creo que estoy soñando.
-¿Qué pasa que ahora sólo tú puedes pasar tiempo con Lily hermanito?
-No he dicho eso, me ha sorprendido veros juntas y riendo en vez de estar peleando como siempre. ¿Dónde vais?
-Ya lo verás – intervino Lily que se acerco, le dio un pequeño beso en los labios y luego arrastró a Carla escaleras arriba.
Ya en su habitación Carla entró al cuarto de baño y se puso su ropa interior, después salió y vio a Lily sentada sobre la cama esparando, no pudo evitar tener un déjà-vu.
-¿Empezamos?
-Sí, pero para elegir el vestido perfecto me tienes que contar todo lo relacionado con la fiesta, porque no es lo mismo una cena de amigos que un fin de curso.
-Bueno es una cena de amigos que hace mucho que no se ven y vamos a cenar en un hotel, en el mismo donde celebramos fin de curso.
-Lo que define si a una cena se ha de ir de gala o más informal no es el lugar donde se celebre si no lo que se celebre y lo que cada uno quiero sacar del evento.
-Se celebra que nos reencontramos.
-Ya, no sé por qué pero ese colorete natural que te acaba de salir me dice que va a haber alguien especial en esa cena, ¿verdad?
Carla se sonrojó aún más.
-Sí, Jean Pierre.
-¿Qué vais a hacer después de cenar?
-Iremos a la discoteca.
-Vale. Entonces necesitamos un vestido arreglado porque es una cena importante pero casual al mismo tiempo puesto que no deja de ser de amigos y a todo ese le añadimos unos taconazos con los que Jean Pierre se quedará mudo. El día de antes de la cena hablaremos de maquillaje. Ahora creemos el mejor modelo para la ocasión, creo que lo mejor será recurrir a la moda frnacesa, no es mi favorita pero es la que más se acerca a lo que necesitamos.
Lily se levanto de la cama y comenzó a sacar vestidos de la percha.
-¿Te puedo hacer una pregunta? – dijo Carla.
-Claro.
-¿Todos esos vestidos son de marca?
-Absolutamente todos.
-¡Dios! ¿Y por qué te los trajistes aquí?
-Porque no pensaba que fuera a ser diferente a otros años. Y sinceramente me gusta estar guapa en todo momento.
-¿Cuántas veces te cambias de ropa al día?
-Aquí dos, pero en mi casa depende del día, algunos me cambio hasta cuatro veces. Depende de los sitios a los que tenga que ir.
-¡Dios mio!
Lily cogió el último vestido que creyó conveniente y se dirigió a Carla.
-Creo que esos son los mejores pero si quieres puedes echar un vistazo tu misma.
-Me fio de ti.
- Ese verde que está sobre la almohada es de Lanvin, es uno de mis favoritos para que te pongas aunque lo veo más para una comida que para una cena, por los colores; el negro que hay al lado es de Versache, personalmente creo que es el que yo me pondría, al ser negro viste mucho aunque el vuelo de la falda lo hace muy juvenil y, al contrario que con el verde, los tacones resaltarán mucho más y así lo harán tus piernas.
-¿Cómo puedes saber tanto?
-Leo la revista Vogue.
-Es impresionante, de verdad
-Bueno los demás vestidos también son de firma francesa, Dior, Valentino e Yves Saint Lauren. ¿Cuál te quieres probar primero?
-¿Me los tengo que probar todos?
-Sí.
-Que divertido. Jamás pensé que haría esto.
Cogió el vestido de seda de Dior y entro al baño. Al salir Lily la miró de arriba abajo y señaló el espejo, indicándole que se mirara.
-¿Qué opinas? – preguntó Lily
-Es precioso. Sinceramente no creo que me vaya a decidir por ninguno, son todos magníficos.
-Pues nada a seguir probando que tenemos todo el día.
Durante la siguiente hora, Carla y Lily pasaron una mañana increíble haciendo su pequeña pasarela de moda. Cuando por fin Carla se decidió por el vestido negro de Lanvin, Lily abrió el armario para elegir los zapatos.
-¿Cuál es tu color favorito?
-El rojo.
-Perfecto. Nos vamos a entender a la perfección. – dijo Lily sonriendo, el rojo también era su color favorito - Jimmy Choo, Valentino e Yves Saint Lauren, puedes elegir el par que quieras todos van perfectos con el vestido.
Carla le echó un vistazo a todos.
-Me pasa lo mismo que con los vestidos, me encantan todos. Dame tu consejo.
-Yo elegiría unos dorados y eliminaría los azules de Yves Saint Lauren porque son cerrados y algo oscuros para verano, aunque puedes coger los rojos.
-¿Por qué dorados?
-Por que el vestido es negro y siempre que me pongo uno lo combino con unos zapatos dorados y los labios rojos. Es la trilogía perfecta.
-Pues entonces quiero los dorados con plataforma.
-No podías haber elegido mejor. Y ahora entra al cuarto de baño y póntelo todo, veremos que dice tu hermano.
Carla acepto y en cuanto salió bajaron al cuarto de Álex.
-Pasad – dijo al oir llamar a la puerta.
Al ver entrar a su hermana no pudo evitar soltar una exclamación de asombro.
-Carla estás preciosa. – le dijo.
-Gracias. Ha sido idea de Lily. Me va a dejar el vestido y los tacones para la cena.
-Ese vestido y esos tacones son todo tuyos.
-No Lily no puedo aceptarlo, son demasiado caros. Te los devolveré después de la cena.
-Y yo te los rechazaré porque quiero que te los quedes. Entonces, ¿te gusta Álex?
-Me encanta. Eres genial.
-Pues si te encanta ahora espérate a verla maquillada, peinada y con los complementos.
-¿Complementos? – dijo Carla.
-Claro,  no pensarás ir así de sosa ¿no?
-Bueno a mi me parece suficiente – dijo Carla, en realidad no quería que Lily le diera más cosas, no se sentía agusto aceptándolas.
-Pues no, no es suficiente, lo que pasa que las joyas y lo demás me gustaría que lo dejaras a mi entera elección, si no te gustan los podrás cambiar tranquila.
-Vale, pero con una condición.
Lily frunció el ceño.
-Que no me las podré quedar. Te las devolveré después de la cena.
-Está bien. – se dieron la mano sentenciando su pacto.
-Bueno yo me voy a quitarme este vestido, no quiero estropearlo. Nos vemos en la comida – se despidió Carla.
Lily y Álex se quedaron solos.
-Cada día me sorprendes más – dijo Álex acercándose peligrosamente a Lily.
-Bajé a pedirle perdón a tu hermana. No me porté bien con ella cuando llegué aquí y no es justo.
-Pues te la has ganado, y con creces.
-Álex no quiero que pienses que le he regalado el vestido para comprar su perdón. Lo he hecho porque me apetecía, la vi muy ilusionada hablando con tu madre sobre el tema y quería que tuviera el vestido perfecto.
-Lily yo no he pensado eso. Ni siquiera se me ha ocurrido.
-¿De verdad?
-Pues claro.
-¿Y ella?
-Lily, conozco a mi hermana y no sólo no lo ha pensado si no que además se siente mal porque le has regalado el vestido.
-¿Me harías un favor?
-La próxima vez que esté a solas con ella le dejaré claro que no has intentado comprar su perdón, y lo haré disimuladamente.
-Me has leído el pensamiento.
-Eso es porque te quiero. – la besó - ¿Vemos una peli?
- Vale. – aceptó Lily y se tumbó en la cama de Álex mientras el preparaba el ordenador - ¿Se lo has dicho a tu madre?
-Sí. Se lo ha tomado muy bien. Aunque no te lo creas le caes bien. Dice que supo desde el primer momento que solo tenias “miedo” pero te aprecia.
Lily sonrió y se recostó en la cama. Luego Álex se tumbó en la cama y la abrazó, mientras empezaba la película.

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