Capítulo 15
A la mañana siguiente no fue el gallo el que despertó a Lily sino Álex que
había entrado furtivamente en su habitación, se había metido silenciosamente en
su cama y le había empezado a dar besitos por el brazo hasta que ella abrió un
ojo, lo miró y le dedicó una sonrisa.
-¿Qué haces aquí? – le preguntó.
-Despertarte – respondió - ¿Por qué no vienes el lunes con Carla y conmigo
a cuidar del ganado?
-No.
-¿Por qué?
-No me gusta el campo ya lo sabes.
-Pues no es eso lo que me pareció ayer – dijo en el oído de Lily, esta se
ruborizó.
-No es lo mismo pasar una tarde contigo en la orilla del rio que ordeñar
cabras y esquilar ovejas, lo segundo es sucio y huele mal.
Álex rió a carcajadas.
-¡Shh! Que te va oir tu madre.
-Ésta en la cocina. Le diré lo nuestro hoy, ¿te parece bien?.
-Sí, de todas formas se dará cuenta. Pero no se lo digas conmigo delante,
no quiero sentirme observada o criticada.
-Vale. Entonces ¿cuándo vas a venir con nosotros al campo?
-¿Por qué tanto interés?
-Porque quiero estar contigo cada minuto del día – la besó.
-Eres un adulador.
-Lo sé pero ¿a qué te encanta?
-Sí – dijo subiéndose sobre él y besándole - ¿Bajamos a desayunar?
-Sí.
Después de desayunar Lily subió a su habitación y se arregló, le pareció
que para lo que tenía planeado ese día lo mejor era su vestido rojo de Marc
Jacobs con sus tacones de Burberry negros.
Cuando por fin se miró al espejo y se vio magnífica ordenó su perchero y su
zapatero para tenerlo todo apunto, era imperativo que su plan saliera según
había planeado.
-¡ÁLEX! – oye gritar a Isabel desde la cocina.
-¿Qué mamá? – preguntó asomándose a la puerta de su habitación.
-¡Baja!
Lily oyó como bajaba presuroso las escaleras. Aprovechando la ausencia de
Álex de su habitación, salió de su habitación y llamó a la puerta de Carla.
♫ He woke up
from dreaming and put on his shoes
Started making his way past two in the morning
He hasn't been sober for days [...] Forgive
me, I'm trying to find
My calling, I'm calling at night
♫
I don't mean to be a bother, but have you seen this girl? [...]
La música
sonaba tan alta que Carla no oia los golpes en la puerta. Después de llamar un
par de veces más, Lily se cansó de esperar y decidió entrar.
Carla
estaba cantando en la ducha así que Lily se sentó en la cama y esperó a que
saliera.
-¡Ah!
¡¿Qué haces aquí?! – dijo Carla enrollándose en la toalla.
-Esperarte.
-¿Para
qué? – dijo despectivamente.
-Quería
pedirte disculpas –. Carla la miro confusa – Se que no me porté bien contigo
cuando llegué. Intentaste ser amable conmigo e incluso ser mi amiga, que me
sintiera agusto aquí y yo no lo supe apreciar. Lo siento. No me gusta conocer
gente nueva, básicamente porque normalmente solo se acercan a mí por interés,
pero he comprendido que vosotros no sois así y siento haberte tratado como lo
hice.
-Esto sí
que es una sorpresa. La Reina de Hielo se derrite – dijo sarcásticamente.
-Bueno
comprendo que te cueste perdonarme, ya suponía que no sería fácil.
-Fuiste
una imbécil, de eso no cabe duda, pero si has venido hasta aquí para pedirme
perdón por tu comportamiento, no puedo negártelo. – dijo sonriendo. Lily
pletórica se la devolvió.
-Gracias –
le dijo.
-No hay
porque darlas. Así que ¿tú y mi hermano salís no?
-Em, sí.
No sabía que te lo había contado ya.
-Lily
estás en una granja donde viven cinco personas y mi hermano es humano y tiene
que desahogarse; no lo va a hacer con las cabras. A mi me lo cuenta todo.
-Ya. Bueno
supongo que debí imaginármelo.
-Lily yo
no quiero dudar de tus sentimientos hacia el ni mucho menos – dijo poniéndose
seria – pero mi hermano es la persona más importante en mi vida, siempre ha
estado conmigo, apoyándome y ayudándome, así que ni se te ocurra hacerle daño.
-Carla yo
quiero a tu hermano más de lo que jamás creí poder querer a nadie. Nunca se me
ocurriría hacerle daño.
-Te creo,
pero algunas veces la gente hace daño sin querer. Bueno cambiemos de tema, ¿has
venido solo a pedirme perdón o querías algo más?
-Sí. El
otro día comentaste que tenías una cena en la ciudad, ¿me equivoco?
-No.
Vienen unos amigos de Francia que vinieron de intercambio el año pasado.
-¿Cuándo
es?
- En dos
semanas.
- Y ¿ya
tienes que ponerte?
-No,
pensaba ir de compras la semana que viene o en la misma semana que la cena,
como es el viernes.
- ¿Y si no
tuvieras que ir de comprar?
-¿Cómo? No
lo pillo. Tengo que ir, no tengo ningún vestido apropiado.
-Tú no,
pero yo seguro. ¿Alguna vez has vestido de Alta Costura?
-Espera,
espera, ¿me estás ofreciendo uno de tus vestidos?
-No, te
estoy proponiendo un trueque.
-¿Qué
trueque?
-Tu
hermano quiere que vaya con vosotros al campo con las cabras y las ovejas, no
sé por qué pero le hace ilusión que vaya, pero no tengo ropa adecuada para eso,
así que ¿qué te parece si tú me prestas un conjunto para faenar y yo te visto
para la noche especial?
-Me parece
que no lo has pensado bien. Tu ropa da miedo hasta tocarla por miedo a que se
rasgue, manche o rompa y la mía da miedo tocarla porque huele y está sucia,
además de que hasta un cinturón tuyo cuesta más que todo mi armario.
-Y eso que
más da. Existe una cosa que se llama lavadora y tranquila que porque la ropa
sea cara no significa que se rompa nada más tocarla.
-¿De
verdad quieres hacerlo?
-Sí.
-Pues
entonces no me niego más, ¿qué vestido me vas a dejar?
-El que tú
quieras, vamos a mi cuarto y lo elegimos, tienes que ir perfecta. Coge tu ropa
interior y vamos.
Carla
obedeció y salieron juntas de la habitación. Justo en ese momento Álex se
disponía a entrar en su habitación y al verlas reírse no pudo evitar decir:
-Si no lo
veo no lo creo. Vosotras dos riendo y juntas, que alguien me pellizque porque
creo que estoy soñando.
-¿Qué pasa
que ahora sólo tú puedes pasar tiempo con Lily hermanito?
-No he
dicho eso, me ha sorprendido veros juntas y riendo en vez de estar peleando
como siempre. ¿Dónde vais?
-Ya lo
verás – intervino Lily que se acerco, le dio un pequeño beso en los labios y
luego arrastró a Carla escaleras arriba.
Ya en su
habitación Carla entró al cuarto de baño y se puso su ropa interior, después
salió y vio a Lily sentada sobre la cama esparando, no pudo evitar tener un
déjà-vu.
-¿Empezamos?
-Sí, pero
para elegir el vestido perfecto me tienes que contar todo lo relacionado con la
fiesta, porque no es lo mismo una cena de amigos que un fin de curso.
-Bueno es
una cena de amigos que hace mucho que no se ven y vamos a cenar en un hotel, en
el mismo donde celebramos fin de curso.
-Lo que
define si a una cena se ha de ir de gala o más informal no es el lugar donde se
celebre si no lo que se celebre y lo que cada uno quiero sacar del evento.
-Se
celebra que nos reencontramos.
-Ya, no sé
por qué pero ese colorete natural que te acaba de salir me dice que va a haber
alguien especial en esa cena, ¿verdad?
Carla se
sonrojó aún más.
-Sí, Jean
Pierre.
-¿Qué vais
a hacer después de cenar?
-Iremos a
la discoteca.
-Vale.
Entonces necesitamos un vestido arreglado porque es una cena importante pero
casual al mismo tiempo puesto que no deja de ser de amigos y a todo ese le
añadimos unos taconazos con los que Jean Pierre se quedará mudo. El día de
antes de la cena hablaremos de maquillaje. Ahora creemos el mejor modelo para
la ocasión, creo que lo mejor será recurrir a la moda frnacesa, no es mi
favorita pero es la que más se acerca a lo que necesitamos.
Lily se
levanto de la cama y comenzó a sacar vestidos de la percha.
-¿Te puedo
hacer una pregunta? – dijo Carla.
-Claro.
-¿Todos
esos vestidos son de marca?
-Absolutamente
todos.
-¡Dios! ¿Y
por qué te los trajistes aquí?
-Porque no
pensaba que fuera a ser diferente a otros años. Y sinceramente me gusta estar
guapa en todo momento.
-¿Cuántas
veces te cambias de ropa al día?
-Aquí dos,
pero en mi casa depende del día, algunos me cambio hasta cuatro veces. Depende
de los sitios a los que tenga que ir.
-¡Dios
mio!
Lily cogió
el último vestido que creyó conveniente y se dirigió a Carla.
-Creo que
esos son los mejores pero si quieres puedes echar un vistazo tu misma.
-Me fio de
ti.
- Ese
verde que está sobre la almohada es de Lanvin, es uno de mis favoritos para que
te pongas aunque lo veo más para una comida que para una cena, por los colores;
el negro que hay al lado es de Versache, personalmente creo que es el que yo me
pondría, al ser negro viste mucho aunque el vuelo de la falda lo hace muy
juvenil y, al contrario que con el verde, los tacones resaltarán mucho más y
así lo harán tus piernas.
-¿Cómo
puedes saber tanto?
-Leo la
revista Vogue.
-Es
impresionante, de verdad
-Bueno los
demás vestidos también son de firma francesa, Dior, Valentino e Yves Saint
Lauren. ¿Cuál te quieres probar primero?
-¿Me los
tengo que probar todos?
-Sí.
-Que
divertido. Jamás pensé que haría esto.
Cogió el
vestido de seda de Dior y entro al baño. Al salir Lily la miró de arriba abajo
y señaló el espejo, indicándole que se mirara.
-¿Qué opinas?
– preguntó Lily
-Es
precioso. Sinceramente no creo que me vaya a decidir por ninguno, son todos
magníficos.
-Pues nada
a seguir probando que tenemos todo el día.
Durante la
siguiente hora, Carla y Lily pasaron una mañana increíble haciendo su pequeña pasarela
de moda. Cuando por fin Carla se decidió por el vestido negro de Lanvin, Lily
abrió el armario para elegir los zapatos.
-¿Cuál es
tu color favorito?
-El rojo.
-Perfecto.
Nos vamos a entender a la perfección. – dijo Lily sonriendo, el rojo también
era su color favorito - Jimmy Choo, Valentino e Yves Saint Lauren, puedes
elegir el par que quieras todos van perfectos con el vestido.
Carla le
echó un vistazo a todos.
-Me pasa
lo mismo que con los vestidos, me encantan todos. Dame tu consejo.
-Yo elegiría
unos dorados y eliminaría los azules de Yves Saint Lauren porque son cerrados y
algo oscuros para verano, aunque puedes coger los rojos.
-¿Por qué
dorados?
-Por que
el vestido es negro y siempre que me pongo uno lo combino con unos zapatos
dorados y los labios rojos. Es la trilogía perfecta.
-Pues
entonces quiero los dorados con plataforma.
-No podías
haber elegido mejor. Y ahora entra al cuarto de baño y póntelo todo, veremos
que dice tu hermano.
Carla
acepto y en cuanto salió bajaron al cuarto de Álex.
-Pasad –
dijo al oir llamar a la puerta.
Al ver
entrar a su hermana no pudo evitar soltar una exclamación de asombro.
-Carla
estás preciosa. – le dijo.
-Gracias.
Ha sido idea de Lily. Me va a dejar el vestido y los tacones para la cena.
-Ese
vestido y esos tacones son todo tuyos.
-No Lily
no puedo aceptarlo, son demasiado caros. Te los devolveré después de la cena.
-Y yo te
los rechazaré porque quiero que te los quedes. Entonces, ¿te gusta Álex?
-Me
encanta. Eres genial.
-Pues si
te encanta ahora espérate a verla maquillada, peinada y con los complementos.
-¿Complementos?
– dijo Carla.
-Claro, no pensarás ir así de sosa ¿no?
-Bueno a
mi me parece suficiente – dijo Carla, en realidad no quería que Lily le diera
más cosas, no se sentía agusto aceptándolas.
-Pues no,
no es suficiente, lo que pasa que las joyas y lo demás me gustaría que lo
dejaras a mi entera elección, si no te gustan los podrás cambiar tranquila.
-Vale,
pero con una condición.
Lily
frunció el ceño.
-Que no me
las podré quedar. Te las devolveré después de la cena.
-Está
bien. – se dieron la mano sentenciando su pacto.
-Bueno yo
me voy a quitarme este vestido, no quiero estropearlo. Nos vemos en la comida –
se despidió Carla.
Lily y
Álex se quedaron solos.
-Cada día
me sorprendes más – dijo Álex acercándose peligrosamente a Lily.
-Bajé a
pedirle perdón a tu hermana. No me porté bien con ella cuando llegué aquí y no
es justo.
-Pues te
la has ganado, y con creces.
-Álex no
quiero que pienses que le he regalado el vestido para comprar su perdón. Lo he
hecho porque me apetecía, la vi muy ilusionada hablando con tu madre sobre el
tema y quería que tuviera el vestido perfecto.
-Lily yo
no he pensado eso. Ni siquiera se me ha ocurrido.
-¿De
verdad?
-Pues
claro.
-¿Y ella?
-Lily,
conozco a mi hermana y no sólo no lo ha pensado si no que además se siente mal
porque le has regalado el vestido.
-¿Me
harías un favor?
-La
próxima vez que esté a solas con ella le dejaré claro que no has intentado
comprar su perdón, y lo haré disimuladamente.
-Me has
leído el pensamiento.
-Eso es
porque te quiero. – la besó - ¿Vemos una peli?
- Vale. –
aceptó Lily y se tumbó en la cama de Álex mientras el preparaba el ordenador -
¿Se lo has dicho a tu madre?
-Sí. Se lo
ha tomado muy bien. Aunque no te lo creas le caes bien. Dice que supo desde el
primer momento que solo tenias “miedo” pero te aprecia.
Lily
sonrió y se recostó en la cama. Luego Álex se tumbó en la cama y la abrazó,
mientras empezaba la película.

No hay comentarios:
Publicar un comentario